martes, 8 de marzo de 2011

JOVENES Y JUVENTUD

Documento construido colectivamente por el equipo de profesionales de Corporación Caminos
Santiago de Cali, febrero de 2011

INTRODUCCIÓN
El texto que se presenta a continuación es el resultado de debates y construcción colectiva de los profesionales que integran la Corporación Caminos, en torno al tema de la juventud, y lo que significa ser joven en el contexto colombiano y, específicamente, en la ciudad de Cali, donde se desarrolla la labor institucional.
En un primer momento, se pretende mostrar la complejidad del contexto urbano y las principales dificultades que pueden encontrar los jóvenes en él. Se abordan aspectos como las representaciones sociales (en muchos casos estigmatizantes) que se tienen sobre el joven.
Por otra parte, se intenta resaltar aspectos positivos de la oferta ciudadana y del acceso de los jóvenes a ella, planteando una postura institucional a favor de la inclusión social, mediante la transformación de las representaciones sociales negativas inicialmente expuestas.
Jóvenes y ciudad
Santiago de Cali, bajo una óptica parcial y estigmatizada, ha sido denominada la ciudad de la rumba y de las lindas mujeres. Se trata de una ciudad golpeada fuertemente por el fenómeno del narcotráfico y, actualmente, invadido por las redes del microtráfico. Un marco complejo para entender el acercamiento de los jóvenes a los diferentes consumos.
Encontramos en ella jóvenes marcados por la moda, por el culto al cuerpo, por la música y el baile cada vez con más erotismo y menos recato. Jóvenes que transitan una ciudad marcada por el consumo de sustancias psicoactivas1, tanto legales como ilegales, donde el consumo de algunas de ellas avalado y promovido desde todas las esferas sociales (la familia, los pares, la rumba, el deporte, la salud, la educación, el gobierno, las empresas…).
La Corporación Caminos, con sus 35 años de intervención en la prevención y el tratamiento del consumo de sustancias psicoactivas, empieza a preguntarse cómo puede entenderse al joven –sujeto de la acción2- y, de esta manera, hacer un aporte al campo
1 “Término que abarca a sustancias culturalmente aceptadas como el alcohol y el cigarrillo, así como a las demás sustancias que pueden alterar el funcionamiento del sistema nervioso central al ser consumidas por el ser humano, tales como: los ansiolíticos, la marihuana, la cocaína, el éxtasis, la heroína, entre otras.” RODRÍGUEZ, Pablo. El consumo de sustancias psicoactivas:¿Cómo prevenirlo?¿cómo detectarlo?¿cómo tratarlo? Corporación Caminos, 2003.
2 Según Max Weber (Filósofo, Sociólogo y Politólogo), la acción social es toda acción que tenga un sentido para quienes la realizan, afectando la conducta de otros; la acción individual proviene de las ideas y creencias propias, la acción social ocurre cuando la acción individual influye de alguna manera en el ambiente social y académico. Igualmente, invita a todas las instituciones que ofrecen servicios dirigidos a los jóvenes, a que se hagan esta gran pregunta.

Y, ¿qué es ser joven?

Una primera definición de lo que significa ser joven está basada en el desarrollo biológico, asociado al desarrollo cronológico. Encontramos, entonces, que joven es toda persona cuya edad esté comprendida entre los 14 y los 26 años. Esta definición contiene la idea de que, en estas edades, se presentan múltiples cambios físicos, emocionales y sociales, que hacen que esta etapa evolutiva sea vivida como un momento de crisis.
Según la ley de Juventud (Ley 375), expedida en Colombia el 4 de julio del año 1997, se reconoce a los hombres y mujeres mayores de 14 años y menores de 26 años, como sujetos jóvenes con derechos y deberes. Según esta ley, la juventud es un cuerpo social dotado de una considerable influencia en el presente y en el futuro de la sociedad, que puede asumir responsabilidades y funciones en el progreso de la comunidad. Según la ley, el mundo juvenil son los modos de sentir, pensar y actuar de la juventud, que se expresan por medio de ideas, valores, actitudes y dinamismo interno.
Sin embargo, el rango de juventud está marcado por factores culturales que hacen que las crisis y su gestión3 sean más duraderas o más problemáticas, de acuerdo con el contexto cultural en el que los jóvenes se desenvuelven.
“Más que de una evolución fisiológica concreta, la juventud depende de unos términos culturales que difieren según las sociedades humanas y las épocas, imponiendo cada una de ellas, a su modo un orden y un sentido a lo que parece transitorio y hasta desordenado y caótico.
Las sociedades “construyen” siempre la juventud como un hecho social inestable y no sólo como un hecho biográfico o jurídico petrificado; y mejor aún, como una realidad cultural –preñada de una multitud de valores y usos simbólicos-, y no sólo como un hecho social inmediatamente observable”4
“La liminalidad esencial de la juventud, conjugada con la brevedad mayor o menor de su travesía, es lo que en resumidas cuentas la caracteriza, pero de manera diferente según las sociedades, y por consiguiente determinan tanto las actitudes “de los demás” respecto a ella como la visión que los jóvenes tienen de si mismos” 5
3 El término gestión se ha acuñado de la teoría de los conflictos, según la cual el conflicto es inherente al hombre y es inevitable. Extrapolando el concepto, podría pensarse que las crisis son inherentes al desarrollo humano y es la forma como se viven y se tramitan lo que las convertiría en problemáticas.

En nuestro contexto, se ha construido una imagen de lo que un joven debe ser, que puede no corresponderse con la realidad. Por una parte, desde la familia y desde la escuela sigue concibiéndose la juventud como una etapa privilegiada de “moratoria social”, entendida ésta como el lapso que media entre la madurez física y la madurez social. Un tiempo de espera, de transición y de preparación para la vida adulta. Un período de idealización del sujeto en relación con las instituciones; un joven que se percibe como aquél que debe ser obediente a sus padres, al colegio (y, en general, al pensamiento institucionalizado) y que seguirá siendo dependiente de otros hasta su adultez que, entre otros aspectos, se relaciona con su independencia económica.
Por otra parte, los medios masivos de comunicación construyen el concepto de lo juvenil exaltando valores como la belleza, la fuerza, la rapidez, la energía, la libertad y motivando la vida social cotidiana alrededor de distintos consumos, los cuales se convierten, para muchos jóvenes, en la única forma de inclusión.
Así las cosas, el discurso institucionalizado6 en torno a la familia y la escuela, entra en contradicción con el promulgado a través de los medios masivos de comunicación. Mientras la institucionalidad refuerza el estudio y el trabajo como mecanismos de éxito y ascenso social, logrables en el mediano y largo plazo, los medios insisten en lo inmediato, en lo fácil, en lo placentero, en el riesgo y la ilegalidad como mecanismos para lograr la movilidad social.
Nuestros jóvenes quedan, por tanto, atrapados entre lo que se les exige para el futuro y lo que se les está pidiendo para el presente por la sociedad de consumo.
Cuando el joven real (el joven que transita los espacios de la ciudad) se sale de los cánones sociales (construidos por adultos y para adultos), la reacción general puede ser de rechazo, estigmatización y exclusión.
En este aspecto, sería pertinente recordar que el joven se encuentra aún construyendo la manera en la cual ejercerá su ciudadanía; algunos de ellos cuentan con mayores escenarios de participación y podrían generar un sentido de pertenencia y de responsabilidad hacia su espacio vital. Otros pueden ser habitantes de una ciudad que probablemente no conciben como suya.


Ser joven hoy: caminos que se cruzan

Los jóvenes son descritos cotidianamente como rebeldes, problemáticos, conflictivos, desconociendo sus potencialidades. Deben enfrentar estigmatizaciones sociales, las cuales se profundizan cuando se presenta el consumo de sustancias psicoactivas, que genera su exclusión.
La estigmatización del joven parecería ser la única realidad posible en muchos círculos sociales; sin embargo, recordando que la pertenencia a un grupo es de suma importancia en la adolescencia, la exclusión social podría estar fortaleciendo los vínculos entre los jóvenes que se encuentran al margen de la vida social.
El joven está construyendo su identidad, a partir de sus referentes. Usualmente entendemos los referentes como las figuras significativas (por lo general adultas), que fungen como modelos. Es a partir de los referentes identitarios como el joven construirá su postura frente al mundo que le rodea.
En nuestro contexto actual, los medios masivos de comunicación y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han llegado a ocupar un lugar importante en la construcción de la identidad juvenil. La información llega a los jóvenes sin ningún tipo de filtro, sin que muchas veces los adultos de referencia les ayuden a darle sentido a lo que reciben. La información suele tener una intencionalidad que puede estar referida al sostenimiento de la sociedad de consumo.
Sumado a lo anterior, encontramos una fuerte tendencia al hedonismo en los jóvenes, alimentada por el poco acceso7 a las ofertas para la ocupación del tiempo libre y por la cultura del facilismo. “Cuando el sistema axiológico del joven comienza a ser orientado por modelos centrados, exclusivamente, en el hedonismo del consumo, su proyecto de vida se agota en una exaltación individualista que lo despoja de su identidad social”Miguez, Hugo A. 1998:108).

Al ubicar el proyecto de vida como una planificación en la que inciden por dichos modelos y en los que se plantea la necesidad de capturar desmesuradamente el futuro a través del presente, el ambiente siempre ofrece oportunidades de acción para mejorar la vida de cada uno de los jóvenes: oportunidades de educación y de prevención como apertura a lo imprevisible y a la continua autoprotección, o como planificación determinista de la “realidad”, que todavía no está presente pero que será de acuerdo con lo predeterminado.Escasez de ofertas, poca publicidad, desinterés, desconocimiento, falta de apropiación de los servicios de uso del tiempo libre

Al percibir sus limitaciones, el joven puede adoptar dos actitudes: asumir la responsabilidad de superar indefinidamente esta situación, o replegarse sobre sí mismo y aceptar la alienación que deriva de la sumisión y la conformidad con el presente.
En el primer caso, el joven se conquista y se construye poco a poco elaborando su proyecto de vida. En el segundo, construye la involución paulatina o rápida de su ser; por eso, la realización del proyecto de vida abre caminos, alternativas y proyectos nuevos, pues el proyecto de vida no es otra cosa que la acción siempre abierta y renovada de superar el presente y abrirse camino hacia el futuro, a la conquista de sí mismo y del mundo en que se vive.
Posiblemente la tendencia al hedonismo, incorporada al modus vivendi impuesto por el narcotráfico, incentiva prácticas y valores donde prevalecen las relaciones de poder, el uso indiscriminado de la fuerza y nuevas formas de significar la vida y la muerte. Desde esta nueva noción del mundo –especialmente acogida en jóvenes de sectores populares- la prioridad para estos sujetos consiste en exhibir el poder, la capacidad de consumo y el derroche, incidiendo en un aparente desinterés de los jóvenes por acceder a la educación formal. “Para muchos jóvenes, e incluso para sus familias, la educación no es suficientemente atractiva como factor de ascenso y reconocimiento social, frente a otras opciones más inmediatas y “fáciles”, como las ofrecidas por el narcotráfico, contrarias al esfuerzo intelectual y al trabajo.
Por otra parte, puede existir una dicotomía entre lo que el joven desearía ser y lo que puede tener, en una sociedad que estima la capacidad adquisitiva como uno de los mayores logros de un individuo, incluso si, para alcanzarla, es necesario pasar sobre otros seres humanos.
En un medio como éste, donde ser joven parecería ser valorado como negativo, donde los espacios vitales son cada vez menos acogedores, donde la familia se percibe como ausente y donde el entorno social aparece permeado por distintas formas de violencia, podría pensarse como una conducta adaptativa el recurso a la violencia por parte de los jóvenes.
Al mismo tiempo, se alimenta la idea de que los jóvenes padecen la violencia, a partir de su ubicación como principales víctimas y victimarios. Como actor social de la violencia, el joven sólo puede aparecer como un individuo de riesgo para su entorno, o como un individuo en riesgo y al cual es necesario proteger, sin tomar en consideración el desarrollo de su autonomía.

Lo anterior marca la forma de vinculación afectiva, entendida como la manera particular en que los jóvenes se relacionan con el otro o los otros (pares y familia) y en el que se crea un tipo particular de relación, teniendo en cuenta el momento, las circunstancias y la significación que se le otorga al otro. Lo que se ha encontrado en la praxis de la Corporación Caminos es que esta vinculación es cada vez más débil: sólo hay interacción, una relación interpersonal pero aún no un vínculo, no hay un apego ni una relación de confianza y seguridad y el otro no tiene una significación, lo cual refuerza la sensación de soledad.

Cuando en el camino no se tiene compañía
Es de anotar que la soledad en los jóvenes no necesariamente está asociada con la ausencia física de padres, cuidadores u otros; está, más que todo, asociada a la debilidad en las redes de apoyo, familiares y sociales. Si bien es cierto que las familias, en muchos casos, se encuentran ausentes, atrapadas de lleno en los devenires económicos y laborales que la actualidad demanda y que, para que se posibilite el adecuado desarrollo del ser humano, son indispensables la independencia y la autonomía, hay que reconocer que, a lo largo de nuestra vida, no se puede prescindir del apoyo y de la compañía de los otros.
Tanto los individuos como las familias necesitan de redes y ser capaces de construirlas. Durante el proceso de aproximación, comprensión y afianzamiento de las redes, surge un lenguaje compartido que posibilita la identidad, la solidaridad y la unión, dando prioridad a lo afectivo sobre otras formas de la interacción o del comportamiento.
Las redes articulan la vida de los individuos y los jóvenes: es en ellas donde el afecto, la unión, las emociones y las representaciones que del otro se construyen, se van fortaleciendo. Se podría afirmar que las redes pasan por diferentes momentos en los cuales sus lazos se consolidan o se debilitan, de acuerdo con la capacidad de asimilación y respuesta de sus integrantes. Es aquí donde se requiere que las familias y los jóvenes desarrollen la habilidad para definir las redes con las que cuentan y ampliarlas, comprendan el sentido de las mismas, integrándolas de tal forma que aumenten su perspectiva en relación con el entorno que los rodea, el cual les puede facilitar múltiples alternativas ante las situaciones y los distintos escenarios que se viven en la cotidianidad y que componen su experiencia de vida.


Corporación Caminos: guías en el sendero

Es así como convergen el servicio de prevención y el servicio de tratamiento de la Corporación Caminos. La falta de unión, la escasa comunicación en la familia y las debilitadas o desconocidas redes sociales y familiares de apoyo, aparecen como factores de riesgo relevantes en el surgimiento de conductas asociadas al consumo de sustancias psicoactivas; por lo tanto, es necesario fortalecer o construir el vínculo en la familia, para proteger a los jóvenes (y otros miembros de la familia) de situaciones de riesgo psicosocial.
Surge entonces la inquietud: si el mundo adulto ha generado una ruptura con el mundo juvenil, es de esperarse que los jóvenes respondan a esa ruptura, construyendo una visión negativa del adulto. ¿Cómo construir una visión positiva de sí mismo y del futuro, cuando se percibe de manera negativa la adultez?
Otro aspecto que ha de tenerse en cuenta es la imagen que cada persona construye de sí misma. Mucho se ha hablado de la importancia de la autoestima y del autoconcepto en el desarrollo armónico del ser. Sin embargo, ¿no es en el espejo donde se refleja nuestra imagen? ¿Cómo construir una imagen positiva de sí, cuando la valoración social pareciera ser negativa?

El equipo de trabajo de la Corporación Caminos observa que, incluso desde la literatura, es difícil encontrar referencias proactivas frente al estadio de la juventud.
Esto podría obedecer a un interés deliberado en reforzar la imagen negativa que se tiene del joven.
Si el embate es generalizado, la masa actúa como una coraza. Los jóvenes, como un solo ejército desafiante del mundo adulto, promueven comportamientos que desconciertan a los adultos y los llevan a tomar acciones represivas. Pero si bien la masa trae beneficios, también encierra una trampa: la pérdida de la individualidad.
Encontramos jóvenes que conforman grupos que han sido denominados “tribus urbanas”, por el tipo de interacciones que establecen entre ellos y en relación con un territorio real o construido simbólicamente. Estos grupos son fomentados por el desarraigo y los fenómenos sociales, económicos, políticos y religiosos que dejan secuelas en la cultura, tales como: el narcotráfico, la delincuencia organizada, la pérdida del poder de convocatoria de las ideologías y prácticas religiosas, los antivalores promovidos por los medios de comunicación, la cultura del consumo y sus fenómenos artísticos masificadores y la vulnerabilidad social, legal y política en que emergen jóvenes de todos los estratos. como el consumo de sustancias psicoactivas, la violencia o el ejercicio temprano de la sexualidad
Son visibles e invisibles al mismo tiempo, se movilizan agrupados, marchantes, coloridos, dirigidos por líderes, movilizados por sus propios chamanes, defendidos por sus guerreros, cubiertos de atavíos y parafernalias estéticas distintivas, casi en serie de producción industrializada que involucran acervos musicales regularmente foráneos, asumidos como propios y sentires que, aunque producto de la globalización, constituyen un no lugar como sujeto social que es arrojado contra el mundo adulto que lo invalida, lo elude y le otorga el dominio de su libre albedrio a las múltiples pseudoreligiones que lo seducen (incluyendo la moda y el fútbol, entre otros).
Las tribus urbanas se fortalecen donde no crece el vínculo afectivo de la familia con el joven, en el no lugar entre la niñez y la adultez. Se construyen y se destruyen rápidamente amalgamas de lenguajes y reglas internas que son diferenciadoras de otras formas de asociación entre jóvenes que hay en la ciudad.
El joven se debate entre la necesidad de figurar, de ser reconocido y la comodidad del anonimato.
Bajo este panorama, la Corporación Caminos propone que el abordaje con jóvenes incluya estrategias proactivas, restando valor a la mirada negativa que sobre ellos se ha instaurado. Este tipo de estrategias debería permear, desde los servicios de prevención y tratamiento, los otros círculos de socialización juvenil, para generar transformaciones de tipo cultural, que permitan a los jóvenes ubicarse en otro lugar, ser más propositivos y lograr que su palabra sea tenida en cuenta.
Por supuesto, se reconoce la existencia de otros jóvenes (hombres y mujeres) que alimentan su proyecto de vida de otras escenas culturales, sociales, científicas, académicas, aquellos interesados en las alternativas que ofrece la escena social. Desde este reconocimiento, se propone buscar que éste sea el lugar general del joven, que lo que socialmente sea percibido como natural en los jóvenes sea destacarse por su capacidad creativa, propositiva, de participación en diferentes ámbitos y, de la misma forma, la sociedad permita su inclusión, la diversidad cultural y valore sus distintas (y posiblemente nuevas) formas de concebir el mundo y las cosas.
Se considera que esto es viable si se consigue potenciar las fortalezas de los jóvenes y atender su vulnerabilidad, buscando nuevas formas de inclusión social. Esto implica que los jóvenes tengan acceso a la oferta de servicios (físicos, culturales, educativos, recreativos, preventivos, de salud, etc.) que brinda la ciudad y, también, que cuenten con espacios de expresión y participación desde los cuales puedan incidir social y políticamente.






BIBLIOGRAFÍA:-

RODRÍGUEZ, Pablo. El consumo de sustancias psicoactivas: ¿Cómo prevenirlo?¿cómo detectarlo?¿cómo tratarlo? Corporación Caminos, 2003.
- Ley 375 de 1997
- Max Weber
- Historia de los jóvenes I. De la antigüedad a la edad moderna. Bajo la dirección de Giovanni Levi y Jean Claude Schmitt.
- MÍGUEZ, Hugo A. Uso de sustancias psicoactivas. Investigación Social y Comunitaria. Paidós, 1998.
- Informe Regional de Desarrollo Humano 2008.
- MADDELANO Matilde, MUNIST Mabel M. La Salud del Adolescente y del Joven. OPS, Publicación Científica No 552 1995, p 37 – 40.

jueves, 17 de febrero de 2011

Consumo de alcohol deja cinco muertos cada minuto en el mundo

Consumo de alcohol deja cinco muertos cada minuto en el mundo
Por: EFE | GINEBRA. | 12:12 p.m. | 11 de Febrero del 2011
América tiene la ingesta promedio de alcohol más alta del mundo, con 8,5 litros por persona al año.
Foto: Efe Comparte este artículo
La OMS expresó su preocupación y pidió atajar el consumo excesivo de alcohol.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió a los gobiernos aplicar más medidas para reducir el impacto del consumo excesivo de alcohol, que causa cada año 2,5 millones de muertes y es el tercer factor de enfermedad y discapacidad en el mundo.
De acuerdo con la OMS, la ingesta global de licor es de 6,13 litros por persona al año, un promedio que rebasa el continente americano, donde el consumo per cápita de sus 35 países es de 8,5 litros por persona.
En un informe global publicado este viernes, la OMS constata que cerca del 4 por ciento de todas las muertes en el mundo son atribuibles al alcohol, lo que significa más fallecimientos que por el virus del sida, la violencia o la tuberculosis.
La mayoría de las muertes relacionadas con el alcohol están causadas por heridas -por ejemplo por accidentes de tráfico- y enfermedades cardiovasculares, cáncer o cirrosis hepática, entre otras.
El consumo nocivo de alcohol, entendido como un uso excesivo hasta el punto de causar daños a la salud, también conlleva consecuencias sociales negativas, como la violencia, el abandono o negligencia hacia los hijos y la abstención laboral.
De acuerdo con el estudio, el alcohol es un factor causal en 60 tipos de enfermedades y lesiones y una causa componente en otras 200. Pero a pesar de todo ello, el uso nocivo del alcohol sigue estando entre las prioridades menos atendidas por las políticas públicas.
"Se necesita hacer mucho más para reducir las pérdidas de vidas y el sufrimiento asociados al empleo nocivo del alcohol", señaló Ala Alwan, director general adjunto de la OMS para Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental.
El uso nocivo del alcohol constituye el principal riesgo de muerte para los hombres de entre 15 y 59 años, sobre todo debido a lesiones, violencia y enfermedades cardiovasculares.
A nivel global, el 6,2 por ciento de todos los fallecimientos de hombres son atribuibles al alcohol, en comparación con un 1,1 por ciento de las muertes de mujeres.

El estudio revela que las mayores tasas de consumo de alcohol se encuentran en el mundo desarrollado, pero no siempre ese alto nivel de consumo se traduce en problemas relacionados con el alcohol o en consumo de riesgo.
Fuente: http://www.eltiempo.com/vida-de-hoy/salud/oms-pide-atajar-consumo-excesivo-alcohol_8848940-4

lunes, 14 de febrero de 2011







La institución 'Senderos' lucha contra las drogas en Colombia

Entiendo la reacción. La experimenté. La primera y las muchas veces que me dijeron o insinuaron que tenía un problema con el alcohol mi respuesta fue agresiva, negando, atacando a los osados que se habían atrevido a enunciar el tema.
Y en ese momento, lo juro, yo era honesta conmigo misma. El alcohol era la fuerza vital que necesitaban mi organismo y mi mente para funcionar. No entendía cómo personas vivían sin él.
El alcohol era mi mejor amigo, mi confidente, el testigo de mis lágrimas, el que entendía mis accesos de ira, el que me hacía dormir y olvidar muchas cosas, el que me desatascaba la garganta para poder llorar, el que me acompañaba a leer, a socializar, a ser alegre.
Cuando llegó la cocaína a mis narices, fue la perfección. Éramos un trío al que nadie podía vencer. Sin esos dos compañeros, pensaba que se me hubiera quedado desnuda el alma ante el mundo, incapaz de vivir, frágil, asustada y encuevada como un topo bajo la tierra.
Traigo a colación estos recuerdos personales porque cuando intuí que personas cercanas a mí querían alejarme de estas sustancias sentí morirme de angustia, de desesperación. No vislumbraba la vida sin ellas.
Respondía una y otra vez que yo no tenía ningún problema, que yo sabía manejar el consumo, que no me jodieran la vida y que me dejaran en paz.
Un adicto no concibe la vida sin la sustancia de su preferencia. Ya sea alcohol, marihuana, cocaína, bazuco, éxtasis, anfetaminas o tranquilizantes.
Por eso cuando nos mencionan Alcohólicos Anónimos, Narcóticos Anónimos, centros de recuperación, internados, terapias, reaccionamos como un puercoespín. Pensamos que eso es para los que viven en las calles, andan con un costal al hombro o en la cárcel...
Para los que han matado en un arranque psicótico, se cortan las venas o se mueren de cirrosis. Pero no para ‘nosotros’ que manejamos el consumo, que todavía funcionamos, que somos capaces de trabajar o estudiar, para los que después de una noche brava nos componemos con una ducha fría y un bloody -mary. No. Nos negamos a aceptar.
La enfermedad de la adicción es la única que el cuerpo mismo la pide. Que la necesita a gritos. Es la enfermedad diabólica que nos ataca alma y cuerpo, emociones y afectos, racionamientos. La enfermedad que nos esclaviza y nos arranca de cuajo lo único que nos distingue de los otros animales: la libertad. La capacidad de escoger. La enfermedad de la ‘negación’ por antonomasia.
Escribo estas líneas porque el consumo crece en Colombia. Porque los jóvenes, adultos, mujeres y niños caleños en número cada vez mas alarmante, están ya esclavizados por el consumo. Se salió de las manos. Y, curiosamente, los centros de rehabilitación están con pocos pacientes.
La adolescente que bebe los fines de semana, o mete éxtasis, o introduce cocaína en el támpax, mezclado con licor para llegar sin tufo a la casa. El estudiante encerrado en su cuarto, con las ventanas abiertas y la música a todo volumen para fumarse su cacho y desconectarse del mundo...
Los pandilleros que se ‘embalan’ para ir a la calle a pelearse. Las rumbas donde lo que más rumbea es el éxtasis. Las clínicas clandestinas de abortos. Las enfermedades venéreas. El Sida ...
El ejecutivo que ya se conoce todos los baños de la empresa y de los restaurantes para ‘sniffarse’ su gramo. El médico que aprovecha su investidura para proveerse de morfina o benzodiacepinas. El ama de casa que esconde las botellas detrás del inodoro o empaca su botellín con vodka en la cartera...
Las parejas que salen de farra y nunca se acuerdan muy bien qué sucedió. Los que llegan con ‘el piloto automático’ a su casa o se les perdió el carro no saben dónde. En fin, la lista es interminable.
Mientras se debate sobre la legalización o no de las drogas, lo importante es caer en cuenta que en este momento hombres y mujeres están llevados por la adicción. Están destrozando su futuro, acabando con su presente. Miles de personas ya están atrapadas en ese callejón estrecho y oscuro.
Lo importante es abrir los ojos. Aceptar que el problema existe. Pedir ayuda y descubrir que sí hay otra vida, aquí mismo, en ésta: sensacional, divertida, excitante, plena, sin necesidad de consumir. Lo importante es que la adicción esté aceptada como problema de salud pública y que las instituciones acreditadas reciban soporte de las entidades gubernamentales.
Por ejemplo, Cali, tiene actualmente ‘Senderos’, entidad que ofrece a jóvenes y adultos internado, programas ambulatorios, psicoterapias individuales y de grupo, terapias de familia, grupos de apoyo, con un equipo terapéutico de primera calidad y alto profesionalismo.
Esta institución forma parte de la Corporación Caminos que durante muchísimos años ha sido líder en prevención y recuperación de adictos. ‘Senderos’ es una nueva esperanza para comenzar una nueva vida. Está en la Carrera 127 No 22-249 Avenida El Banco. Teléfono 678 3375 ó 682 8166. Su director Pablo Rodríguez y su equipo son de lujo.

martes, 21 de septiembre de 2010

CURSO VIRTUAL EN FAMILIA

Les invitamos a inscribirse al curso virtual para padres y madres. "En Familia: claves para prevenir los problemas de drogas" El curso virtual esta diseñado para fortalecer, sensibilizar y motivar a los padres y madres en el papel preventivo del consumo de drogas en el ámbito familiar. Su carácter interactivo, cuenta con una propuesta didáctica y práctica, facilitando instrumentos que permiten su aplicación inmediata y favorecen el proceso formativo.

Objetivo
Sensibilizar y motivar a los padres y madres para la puesta en marcha de estrategias de prevención del consumo de drogas en el ámbito familiar.

Contenidos
El curso consta de seis módulos que incluyen contenidos teóricos, ilustraciones, audiovisuales y una propuesta de actividades.

Para inscribirse usted puede acceder desde la direccion:

http://www.educared.org/global/actualidad-educativa/colombia

domingo, 29 de agosto de 2010

Senderos en Treatnet II en Cali

Con notable éxito se realizó en Cali el Taller de formación en tratamiento del consumo de drogas, Programa Treatnet II, desde el 24 hasta el 27 de Agosto de 2010. Este evento, auspiciado por la Oficina de Naciones Unidas contra la droga y el delito (UNODC) y por la Secretaría de Salud Pública Municipal, fue impulsado y coordinado por el Dr. Pablo Rodríguez Páez, director del Programa Senderos de la Corporación Caminos de Cali.
Participaron más de 100 profesionales de diferentes áreas, pertenecientes a las instituciones de salud, los Centros de tratamiento de adicciones, las universidades, el ICBF, las Comisarías y diversas ONGs de la ciudad y de algunos municipios vecinos. Ellos recibieron entrenamiento en temas como la detección temprana del consumo de drogas, la orientación y motivación de casos y las estrategias terapéuticas a aplicar.
Este taller hace parte de un gran programa mundial que busca promover el desarrollo de mejores prácticas de tratamiento por consumo de drogas, el cual ha sido diseñado por la UNODC y que ahora llega al Valle del Cauca de la mano de Senderos, programa líder en la ciudad para el tratamiento de las diversas adicciones que aquejan al ser humano.

domingo, 8 de agosto de 2010

PREVENCIÓN DEL CONSUMO DE DROGAS EN LA FAMILIA

1. La prevención del consumo debe iniciarse desde el momento mismo en que se conforma la familia; es decir que no debe esperarse a que los hijos lleguen a la adolescencia, porque ya será muy tarde y poco efectivo el esfuerzo.

2. Hay actitudes que favorecen llegar al consumo de sustancias psicoactivas: pobre compromiso con las responsabilidades; intolerancia ante los obstáculos y oposiciones; inmediatismo en la consecución de metas; uso de la fuerza y la violencia para resolver los conflictos; pobre capacidad de reflexión y de análisis. Estas actitudes se adquieren en la infancia, desde el momento del nacimiento, a través de la relación del niño con los padres y por imitación de sus conductas.

3. La prevención del consumo de sustancias dentro de la familia debe abarcar dos grandes temas:
1. Todo lo que tiene que ver de forma específica y directa con el consumo de sustancias: educación sobre los efectos y riesgos de usar las diferentes sustancias; preparación para reaccionar apropiadamente a los ofrecimientos o al consumo accidental de estas drogas; dificultar el acceso de los niños y jóvenes a las sustancias.
2. Formación de unos rasgos de carácter y actitudes positivas en el niño, entre los que sobresalen: tolerancia a la frustración, perseverancia en las tareas que emprende, solución de conflictos a través de acuerdos; capacidad para establecer relaciones armónicas con los demás; preocupación simultánea por el bienestar propio y el de los otros; coherencia entre los valores éticos y el comportamiento.

4. La prevención debe tratar de abarcar a todos los miembros de la familia. No son sólo los jóvenes quienes tiene riesgo de llegar al consumo de drogas, desde la infancia hasta la vejez aparecen circunstancias que podrían desencadenar este problema, es decir que también los padres, tíos y abuelos deben revisar sus actitudes en todo lo relacionado con el tema.

5. El alcohol es la sustancia adictiva sobre la que habría que hacer los mayores esfuerzos de prevención. Esta es la sustancia que más se consume en Colombia y la que mayores consecuencias está generando en nuestra sociedad: violencia, enfermedades, accidentes. También sabemos que el alcohol puede ser la puerta para pasar luego a consumir otras sustancias.


6. Entre más tarde en la vida se pruebe por primera vez el alcohol o alguna otra sustancia psicoactiva, menores serán las probabilidades de que se desarrolle una adicción a ellas. Vale la pena esforzarse por retardar lo máximo posible el contacto de los más jóvenes con éstas sustancias.

7. La ausencia de autoridad por parte de los padres es un factor de riesgo para adicciones en los hijos. Es importante que existan normas, pero que estás tengan razones lógicas que las sustenten. Estas razones deben ser dadas a conocer a los hijos, explicándoles el por qué de cada prohibición ó recomendación.


8. Desde edad temprana, los niños deben aprender de sus padres que las decisiones o elecciones que se hacen tiene consecuencias a corto y a largo plazo. Examinar por anticipado las consecuencias ayuda a ser más precavido y exponerse menos a riesgos como los que ofrece el consumo de drogas.

9. Reprender y ayudar a corregir los errores es tarea de los padres hacia los hijos. Es mejor si se involucra a quién cometió la falla en el análisis de lo sucedido, los motivos que tuvo y en decidir acerca de las estrategias para corregir el comportamiento negativo y reparar los daños causados. El consumo de sustancias psicoactivas por parte de menores de edad debe siempre considerarse como un grave error a corregir.


10. Detectar de forma temprana un consumo de sustancias también es prevenir que este pueda adquirir características adictivas. Señales que pueden hacer pensar en consumo son: cambios súbitos de emociones o de comportamiento; aislamiento excesivo; fallas inexplicables en el funcionamiento académico; cambios repentinos en el grupo de amigos que frecuenta; abandono de otras actividades recreativas.

11. Es importante que en caso de aparecer un consumo de drogas, la familia reaccione de forma rápida y efectiva. Con cariño y respeto se debe confrontar al consumidor acerca del consumo y resaltar las consecuencias negativas y los riesgos a que se vería expuesto si lo mantiene. Puede ser mejor asesorarse de un profesional experto en el tema que ayude a evaluar las alternativas de intervención o tratamiento más apropiadas e iniciar cuanto antes el plan elegido.




Pablo Rodríguez Páez
Médico Psiquiatra
Director del Programa Senderos para el tratamiento de conductas adictivas.
www. programasenderos.com

miércoles, 14 de julio de 2010

DÍA INTERNACIONAL DE LA LUCHA CONTRA EL USO INDEBIDO Y EL TRÁFICO ILÍCITO DE DROGAS

A todos los gobiernos de Latinoamérica

Hoy, más que nunca, en el Día Internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de Drogas, los países de toda América sufrimos las consecuencias de un siglo de políticas hacia ellas, cuyos resultados son más que cuestionables, tanto para la salud como para la seguridad pública de nuestras sociedades.

En cuestiones de crimen organizado, los grandes presupuestos destinados a las políticas de drogas aplicadas en toda la región se limitan a la represión, el uso de la fuerza indiscriminado, y en último grado, a fomentar una cultura de violencia que en nada ayuda al desarrollo armonioso de nuestras culturas.

En cuanto al consumo de sustancias, estas políticas, que se han sustentado en una cultura del castigo, la estigmatización y la marginación de los usuarios, atentan contra los derechos humanos de las personas, contra sus libertades fundamentales y, en último grado, también contra su derecho elemental a la salud.

Así, en el nombre de proteger a nuestra población de las drogas, las sociedades latinoamericanas hemos sufrido injerencias inadmisibles en nuestras políticas internas, violencia, discriminación, estigmatización, marginación, crimen organizado, corrupción y violaciones de derechos humanos, especialmente de las personas más jóvenes y desprotegidas, en particular las mujeres.

No se trata de rendirse ante el crimen organizado, ni ante el abuso en el uso de drogas, lícitas o ilícitas, sino ante la evidencia histórica y científica.

Hoy es tiempo de poner un alto. Las organizaciones que suscriben el presente documento pedimos a todos los gobiernos de este hemisferio:

1. El desarrollo de políticas hacia las drogas respetuosas de los derechos humanos; basadas en evidencia científica y en prácticas sujetas a evaluación periódica y constante, y enfocadas primordialmente a la prevención, la reducción de daños y, en su caso, al tratamiento efectivo y humano de las personas con problemas de adicción, y no a la represión.
2. La coordinación regional y hemisférica, entre naciones, gobiernos y sociedad civil, encaminada a fomentar el desarrollo social como la única forma real y efectiva de terminar con las condiciones que hacen posible el abuso de drogas, el crimen y la violencia generalizada que vivimos actualmente.
3. La aplicación de presupuestos equilibrados y suficientes para enfrentar el abuso de drogas desde una perspectiva de prevención, reducción de daños y tratamiento basados en el respeto irrestricto a los derechos humanos de todas las personas: usuarias o no.

Firmas:

• Colectivo por una Política Integral Hacia las Drogas / CuPIHD (México)
• Asociación Intercambios (Argentina)
• Centro Cáritas de Atención a las Farmacodependencias y Situaciones Críticas Asociadas, AC / Cafac (México)
• ENCARE (Uruguay)
• ESPOLEA (México)
• P.I.E. Puente, Investigación y Enlace (Bolivia)
• Fundación El Emilio (Argentina)
• Centro de Formación y Capacitación de la Red Centroamericana de Organizaciones que Intervienen en Situaciones de Sufrimiento Social (RECOISS)
• Fundación Aylén (Argentina)
• Corporación Consentidos (Colombia)
• Centro de Investigación y Atención al Fármacodependiente – CIAF (Colombia)
• Convivencia y Espacio Público AC (México)
• Picas y Platicas AC (México)
• Corporación Centro CITA - Salud Mental (Colombia)
• Grupo de Investigación en Adicciones. Fundación Universitaria Luis Amigo (Colombia)
• Asociación Niños de Papel (Colombia)
• Fundación Red de Jóvenes Unidos de Guachupita (República Dominicana)
• Programa Compañeros A.C. (México)
• Corporación La Caleta (Chile)
• Corporación Caminos (Colombia)
• Corporación Viviendo (Colombia)
• Caleta Sur (Chile)
• Foro Sobre Políticas de Drogas (Argentina)
• Red Chilena de Reducción de Daños (Chile)
• Fundación CITIDAD (Argentina)
• Red Argentina por los Derechos y Asistencia de los Usuarios de Drogas - RADAUD (Argentina)
• Asociación Civil Federico Abuelo (Argentina)
• Corporación Ancora (Chile)
• Asociación Mexicana de Estudios sobre Cannabis (México)
• Psicotropicus (Brasil)
• S.Se.R en el Sur (Argentina)
• Pastoral Social Cáritas La Dorada (Colombia)
• Fundación para el Bienestar y Desarrollo Integral del Ser –FUNDASER (Colombia)

jueves, 1 de julio de 2010

Mitos acerca de los daños por el uso de marihuana

El uso de marihuana se popularizó en Colombia hace alrededor de 50 años. Ese consumo significó en aquellas épocas una oposición a las normas sociales y familiares establecidas, un rechazo a la violencia y a la sociedad de consumo, una posición política libertaria. Resultó así ser un comportamiento que favorecía el afán de búsqueda de identidad e independencia, tan preciado por los jóvenes de cualquier generación.
Al fumar marihuana se consigue alterar las percepciones, disfrutar de una sensación de relajación y calma y distorsionar el sentido del tiempo y del espacio. Otro efecto notable de la marihuana es el incremento de la sugestionabilidad, lo cual significa que las sensaciones que un individuo tiene al consumirla pueden fácilmente ser transmitidas e inducidas al resto del grupo que le acompaña. Por esto es que se prefiere consumirla en compañía de amigos que refuercen las sensaciones agradables de confianza, euforia o calma. También se prefieren los espacios abiertos, al aire libre, apacibles y tranquilos, pues como las percepciones visuales y auditivas están incrementadas y alteradas, la persona logra fácilmente aislarse de las tensiones, molestias y violencia de su realidad cotidiana.
Estos efectos, además del enlentecimiento en las funciones psíquicas, motoras y el lenguaje, han popularizado la idea del consumo de marihuana como algo sumamente placentero y deseable para los seres humanos. A esto debemos sumarle el bajo costo que siempre ha tenido esta sustancia y el fácil acceso a ella que existe en nuestro país.
También son ciertos los efectos benéficos que podrían obtenerse con su uso como co-adyudante en el tratamiento de ciertas enfermedades como el cáncer.
Por todos estos motivos, es que la marihuana ha sido en Colombia y en el mundo una de las sustancias psicoactivas de mayor consumo y como además es una sustancia adictiva, la mayoría de sus usuarios se mantiene en consumo activo durante largos períodos de sus vidas.
Pero no todo es placer y bienestar con el consumo de marihuana. Su consumo a largo plazo implica riesgos para la salud mental y física del consumidor.
Riesgos por el consumo agudo.
Al igual de lo que sucede con el alcohol y todas las otras sustancias psicoactivas, los efectos inmediatos de la marihuana no son iguales para todos los individuos ni en todas las circunstancias.
Con esta sustancia pueden aparecer episodios de severa alteración psíquica tales como crisis de ansiedad y de pánico aún en sujetos que nunca habían sufrido previamente de tales alteraciones. Durante estas crisis son frecuentes los sentimientos de temor a enloquecer, a perder el control sobre sus actos e incluso el temor a morir. Estos temores se manifiestan con gran angustia y otras alteraciones orgánicas asociadas: aceleración del ritmo cardíaco y respiratorio, sudoración, molestias digestivas, temblor e inquietud.
Otro tipo de reacción aguda más grave, es la aparición de crisis psicóticas. En ellas el sujeto pierde por completo el juicio sobre la realidad, puede presentar ideas absurdas o delirios de diverso tipo, alteraciones en lo que percibe a través de su visión o de su oído, interpretación equivocada de los hechos y comportamiento extraño o incontrolable.
Aunque algunas de estas crisis agudas desaparecen espontáneamente luego de algunas horas o días, con frecuencia se requiere de tratamiento especializado para tranquilizar al sujeto y para evitar que se haga daño a sí mismo o a otros. Desafortunadamente en algunos casos este tipo de alteraciones se convierten en enfermedades mentales permanentes o irreversibles, con grave deterioro de las capacidades intelectuales, laborales y sociales del individuo.
No es posible predecir en qué personas van a aparecer este tipo de trastornos mentales. Las crisis puede disparase independientemente de la cantidad de droga consumida y de la experiencia que se tenga previamente con ella. Es decir, ningún consumidor está exento de llegar a padecerlas en cualquier momento, bien sea esa su primera experiencia con la droga o se trate de un consumidor ya con largos años de uso.
Efectos por consumo crónico.
Cuando el consumo de marihuana se mantiene con frecuencia durante períodos prolongados, pueden aparecer otro tipo de consecuencias en el organismo del consumidor.
El humo del cigarrillo de marihuana tiene riesgos para la salud física similares a los que tiene un cigarrillo común de tabaco. La irritación que causa en todo el sistema respiratorio podría causar enfermedades tales como bronquitis, enfisema, asma e incluso cáncer.
En el funcionamiento intelectual, es notable la alteración que la marihuana causa sobre la memoria, disminuyendo de manera significativa el rendimiento en pruebas que implican alta concentración y aprendizaje. Esta deficiencia puede ser imperceptible en sus comienzos, pero agravarse paulatinamente con el mantenimiento del consumo.
Otro efecto importante es la pérdida progresiva de la motivación. El consumidor va disminuyendo su capacidad de interesarse y de perseverar en proyectos o tareas y va abandonando las actividades que antes podían resultarle importantes o atractivas, para finalmente llegar a lo que se denomina Sindrome amotivacional.
Ya se mencionó que la marihuana es una sustancia adictiva, es decir que tiene capacidad de generar dependencia a ella. Si bien, la suspensión de su consumo no causa graves síntomas de abstinencia como sucede con otras drogas, su consumo a largo plazo si puede llegar a cumplir con todas las características de una adicción: intenso deseo de consumo, búsqueda activa de la sustancia para fumarla, pérdida del control sobre su consumo, abandono de otras actividades o intereses y persistencia en su consumo a pesar de la evidencia de efectos perjudiciales para el sujeto. La marihuana, al igual que las demás sustancias psicoactivas, produce alteraciones en los centros cerebrales responsables de la adicción a nivel fisiológico.
Los mitos
Muchos consumidores de marihuana, quisieran creer que el fumar marihuana es un asunto por completo placentero, que no implica riesgos ni trae consecuencias a corto o a largo plazo. Intentan justificar su consumo y librarse de los sentimientos de temor y culpa que pudieran surgir; niegan las evidencias acerca de los posibles daños que para la salud física y mental pueden derivarse de su consumo y han acuñado frases impactantes que utilizan para justificar el mantenimiento de su uso.
Tres de estas conocidas frases son: “la marihuana es natural, surge dela tierra, por consiguiente no puede hacer daño”; “la marihuana no tiene químicos, el cuerpo la asimila bien”; “la marihuana, a diferencia de otras drogas, no causa dependencia”.
Ya discutimos lo referente a la dependencia o adicción. Hay que tener claridad en que no todos los consumidores llegan a esta fase del proceso adictivo, pero debemos tener presente que una vez que se inicia el consumo, queda abierta la posibilidad de que se desarrolle la dependencia.
El que sea un producto agrícola, no lo hace a este inofensivo; los productos agrícolas pueden ser benéficos o perjudiciales de acuerdo a múltiples circunstancias. La principal de estas variables es la forma en que el sujeto la use, pero también hay que tener en cuenta asuntos como las condiciones y los productos que se empleen para su cultivo, la forma de almacenamiento que tenga, el empaque en el que se coloque, la manipulación que el cultivador y los distribuidores hagan de ella. Tenemos numerosos casos como ejemplo en el que un producto agrícola tan inofensiva como una lechuga puede llegar a convertirse en un agente dañino del organismo de quién la consume, debido a las contaminaciones a que puede verse expuesta desde cuando es sembrada hasta cuando es finalmente consumida. Es fácil imaginar el escaso cuidado que los cultivadores y los comerciantes de marihuana tienen con la manipulación de la sustancia antes de llegar al consumidor, por lo que las probabilidades de contaminación son muy altas.
También debe recordarse que la madre tierra puede proporcionarnos alimentos o productos que nos benefician y otros que pueden dañarnos o matarnos. Hay múltiples productos que brotan naturalmente de la tierra y que son letales pata los animales o los humanos que los consumen. Como ejemplo encontramos numerosas variedades de setas u hongos, ciertas flores y raíces. La naturaleza brinda alimentos benéficos y brinda también sustancias potencial o francamente venenosas.
Con respecto a estar libre de químicos, es una ingenua suposición que fácilmente se desvirtúa si observamos lo que sucede en cualquier huerto artesanal o cultivo tecnificado: el elevado uso de abonos para mejorar la productividad, el frecuente uso de pesticidas para evitar o controlar las infecciones de las plantas; la manipulación genética en búsqueda de productos más rentables y , en Colombia, debemos añadir la posibilidad de que las plantas hayan recibido algunas dosis de los químicos tóxicos usados para la erradicación de cultivos ilícitos que hace el gobierno nacional. Definitivamente es muy alta la probabilidad de estar ingiriendo infinidad de sustancias químicas tóxicas al aspirar un cigarrillo de marihuana.
En conclusión, el consumo de marihuana puede ser una importante fuente de gratificación o placer y es posible que no implique daños para algunos de sus consumidores, pero no se pueden negar las probabilidades de que al usarla se llegue a sufrir alteraciones graves en la salud física y mental. Mirar con realismo y pragmatismo estos hechos, nos evitará llevarnos sorpresas desagradables e incluso llegar a poner en riesgo innecesariamente nuestra vida.

Mayor información en: http://www.drugabuse.gov/NIDAEspanol.html


Cali, 4 de febrero de 2010

Pablo Rodríguez Páez
Médico Psiquiatra
Director del Programa Senderos – Corporación Caminos. Cali

sábado, 19 de junio de 2010

FILOSOFÍA SENDEROS



En Senderos entendemos la adicción como una enfermedad que altera las condiciones físicas, mentales, familiares y sociales del individuo.

Puede volverse crónica por las frecuentes recaidas, con un deterioro progresivo de las condiciones de la persona. Es por esto que se requiere de una intervención oportuna y adecuada según el momento de evolución de la enfermedad, que incluya la recuperación de todas las áreas vitales afectadas por este problema.

Visita www.programasenderos.com